Echo de menos el nerviosismo de cada viernes por la noche,

esa sensación que tenia cuando tenia que encontrarme de nuevo contigo,

a solas, los dos.

Echo de menos ese aroma tuyo,

esas cervezas en el bar.

Echo de menos ir a ver las estrellas,

el aire fresco que nos recorría mientras nos abrazábamos en un largo beso.

Echo de menos tumbarme junto a ti en medio de la montaña

y hablar sin parar,

echo de menos las salidas que hacíamos,

los rencuentros,

echo de menos encontrarme contigo cada viernes a las 9 de la noche en la plaza del ayuntamiento.